Preguntas frecuentes2019-05-06T10:51:24+00:00

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Te mostramos un resumen de las preguntas más frecuentes y los pasos básicos para reclamar con nosotros

Guia para empezar a reclamar

Son todos aquellos necesarios para constituir correctamente la hipoteca y suelen estar entre el 1,5 y un 3% del importe total del préstamo. Entre las cantidades que puedes recuperar está la facturas de notario, gestoría o la tasación que son propias de la actividad del banco y que de forma abusiva se trasladaron a los clientes. la actividad del banco y que de forma abusiva se trasladaron a los clientes.

En reclamable pediremos la nulidad de la cláusula de gastos que te obligaba a abonar todos los gastos y podrás conseguir que te devuelvan todos o una gran parte de las facturas. Esa cláusula, además, no será aplicable a partir de entonces por lo que a partir de entonces el banco no puede repercutirte ningún gasto que no te corresponda.

El banco impuso en la operación una cláusula abusiva por el que repercutía a los clientes todos los costes de la hipoteca. Son gastos indebidamente abonados por los consumidores por ser propios de la actividad del banco.

Necesitamos el préstamo hipotecario y las facturas del notario, del registro, de la gestoría, de la tasación y de la autoliquidación del impuesto de Actos Jurídicos Documentados. Si no encuentras alguno de esos documentos, no te preocupes. ¡Nosotros te ayudamos a conseguirlas!

Sí, se pueden reclamar. La nulidad de la cláusula no prescribe. No obstante, nuestro equipo comprobará antes de iniciar ningún trámite la viabilidad de la reclamación, examinando las circunstancias de tu caso.

No, el procedimiento es muy cómodo para los clientes porque no tienen que intervenir. No habrá juicio, solo intervenimos los abogados. Solo tiene que encargarnos el asunto y esperar a que el banco le devuelva el dinero que es suyo.

Si se puede declarar su nulidad, recuperaras la parte proporcional del precio pagado calculado sobre los años que quedasen por disfrutar sobre la duración máxima (50 años). Por ejemplo, se tiene una multipropiedad comprado en 2003 de duración definida, declarada la nulidad, se restituiría el 70% del derecho (se ha disfrutado hasta 2018; es decir, 15 años, lo que supondría, sobre la duración máxima, un 30%) lo que significaría, para un contrato de 20.000 euros, recuperar unos 14.000 euros.

Entre las infracciones más frecuentes que se encuentran en estos contratos están:
– La duración “indefinida” o “a pertuidad” que contraviene el límite de 50 años que impone la ley.
– El objeto o semana flotante, en donde no se concreta suficientemente que es lo que se contrata.
– El cobro de anticipos dentro del periodo de desistimiento o resolución unilateral.
La ley sanciona estos defectos con la nulidad radical del contrato.

Es un tipo de contrato por el que el cliente adquiere, a cambio de un precio y el pago de unas cuotas de mantenimiento anuales, un derecho a disfrutar de un determinado inmueble durante un periodo de tiempo.

Necesitamos copia del contrato de multipropiedad, los términos y condiciones y anexos. También es conveniente tener los justificantes de cualquier pago abonado en los primeros días y, en su caso de existir, el contrato de financiación para la compra del derecho.

Los contratos anteriores al 5 de enero de 1999, que no están regulados por la ley especial, presentan casi siempre otros incumplimientos. Pregúntanos. Estudiaremos tu caso particular y realizaremos un estudio sobre las opciones y viabilidad de la reclamación.

Hasta el 5 de enero de 1999 no existía una regulación específica de esta modalidad de contratos.
Estaba especialmente generalizado el abusos y estafas en su comercialización por lo que la Unión Europea elaboró en 1994 una Directiva que puso las bases a desarrollar por las leyes nacionales.
En España no se transpuso hasta la Ley 42/1998, de derechos de aprovechamiento por turno de bienes inmuebles de uso turístico y otras normas tributarias que entró en vigor el 5 de enero de 1999.

Por supuesto. De hecho, esta es una de las medias verdades que utilizan las empresas al comercializar la multipropiedad; aseguran al cliente que puede acceder a un mercado secundario para su venta, pero la realidad demuestra que o es imposible su venta o nos ofrecen un precio ridículo.

Sí. Es habitual que la empresa que venda el derecho sea distinta a la empresa que explota el complejo (esta última es la que se nos dirige a nosotros para cobrar las cuotas de mantenimiento). Es parte de los abusos. El cliente no sabe muy bien a quien dirigirse porque cada empresa “pasa la pelota” a la otra y nos encontramos en una situación de indefensión.
También es habitual que en pocos años las empresas se sucedan entre sí y cambien de nombre. En la mayoría de los casos la realidad es que estas empresas “diferentes” y que, además van cambiando de denominación con los años, sean de una misma propiedad.

Normalmente cuando firmamos una multipropiedad, suscribimos gratuitamente o con importantes bonificaciones, la inscripción en un sistema de intercambio por la que podemos depositar nuestra semana y “intercambiarla” por el disfrute en otra semana o/y complejo.
Esta es otra de las medias verdades que nos afirman cuando se adquiere. Los intercambios están sometidos a la disponibilidad y a que el titular de los otros derechos lo deposite en el sistema. Por ello, los mejores destinos en las fechas más señaladas, o no están depositadas en intercambio o es en la práctica imposible reservarlos.

La ley tiene un contenido imperativo que debe cumplir todos los contratos. Para proteger al consumidor de forma reforzada se obliga a que tenga una información mínima, la prohibición del cobro de anticipos en los primeros meses, la imposibilidad de que el objeto sea flotante o que la duración sea indefinida.
La norma sanciona los incumplimientos más graves con la nulidad radical. Esto se traduce en que deben deshacer los efectos del contrato como si nunca hubiese existido. Como los compradores no pueden devolver sus “disfrutes” del derecho, se realiza una regla de tres entre los años disfrutados y los años que faltasen sobre la duración máxima de 50 años.

La cláusula suelo es una cláusula que fija un interés mínimo en la hipoteca. Establece que tenemos que pagar ese mínimo, aunque el índice al que esté vinculada la operación sea inferior. Así que siempre pagarás ese interés. Si la tienes, aparece en las condiciones financieras del contrato de préstamo, pero no con ese nombre.

La mayoría de los juzgados están considerando nulas estas cláusulas porque no se incluyeron en los contratos de forma transparente. Es muy seguro y sencillo para el cliente. Estudiaremos tu caso para saber si tienes suelo y puedes recuperar lo pagado de más, unos 6.000 euros de media.

Dependerá de si llegamos a un acuerdo con el banco o si la reclamación se resuelve por vía judicial. Si llegamos a un acuerdo puede ser en dinero, amortización del préstamo o una combinación de ambas. Siempre te preguntaremos primero. Si se resuelve en el juzgado, el banco pagará en dinero y te lo transferiremos a tu cuenta.

Necesitamos que nos aportes la escritura del préstamo y cualquier ampliación o modificación (escaneadas en una buena calidad) y, según los casos, los recibos de tu hipoteca y un cuadro de amortización. No te preocupes, si te falta algo te diremos como conseguirlo.

Si eres consumidor y el banco no te informó antes de la firma de la operación, sino que se limitó a introducirla en tu préstamo sin realizar simulaciones o comparativas, existen muchas posibilidades de que sea completamente nula. Las entidad no informaron, en la mayoría de los casos, de forma clara y transparentes. Nuestro equipo estudiaré tu caso concreto.

Todo lo cobrado de más entre el interés que debiste pagar según el mercado y el suelo mínimo incluido en tu hipoteca. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha sentenciado que se puede recuperar todo desde el inicio de la hipoteca. Esto rectifica la sentencia del Tribunal Supremo que declaraba que sólo se podía reclamar lo pagado de más a partir de 2013.

El banco tenía la obligación de informar de forma clara y comprensible de los riesgos económicos de contratar una hipoteca en una divisa extrajera. Si eres un consumidor sin conocimientos financieros puedes recuperar tu dinero y recalcular desde el inicio el préstamo en euros.

La nulidad de la cláusula multidivisa significa que tu préstamo se recalcula en euros, recuperas lo pagado de más y reduces la deuda pendiente con el banco. Para conocer las cantidades que puedes recuperar, un perito especializado estudiará tu caso. El perjuicio medio de estas hipotecas está por encima de los 50.000 euros.

La hipoteca multidivisa es un tipo de hipoteca que tiene como referencia una moneda extranjera, normalmente yenes (YPY) o francos suizos (CHF). Esto quiere decir que para calcular la cuota no se tiene en cuenta el Euríbor, sino que va a depender de cómo va evolucionando el valor de la moneda de referencia en el mercado.
Es un producto que los bancos y cajas vendieron masivamente en torno al año 2008 cuando de forma puntual una hipoteca en Euros resultaba más cara. La cuestión es que el Euríbor bajó drásticamente pero este tipo de monedas (yen o franco suizo) se mantuvieron en su valor. Por tanto, las hipotecas basadas en el índice europeo bajaron y sin embargo las hipotecas multidivisa se mantuvieron en niveles muy superiores. Haciendo a los consumidores pagar más en su cuota mensual.
En las hipotecas multidivisa se van recalculando las cuotas en función de la evolución de la moneda extranjera, que se han fortalecido frente al Euro. La deuda en un préstamo multidivisa también aumenta a medida que se deprecia el Euro.

Si tu banco te recomendó contratar una hipoteca multidivisa y no eres experto en los cambios de moneda o las finanzas, podrás reclamar para que tu préstamo vuelva al euro.
Como muchas de estas hipotecas se han inflado considerablemente con la evolución de las monedas que tenían de referencia, podrás reducir tu deuda con el cambio a euro.

Para hacer una reclamación de tu hipoteca multidivisa, te vamos a pedir las escrituras de tu préstamo hipotecario. Son las escrituras que firmaste cuando compraste la vivienda, pero ten en cuenta que firmaste dos: la de compraventa y la del préstamo hipotecario. Necesitamos la segunda.

Para reclamar el impuesto de plusvalía municipal te va a hacer falta el comprobante de la liquidación o autoliquidación. En algunos casos también será necesaria la escritura de adquisición del bien y la de transmisión.

El impuesto de plusvalía municipal también tienes que abonarlo cuando has recibido la propiedad a través de una donación o de una herencia. Como ha declarado el Tribunal Constitucional, en estos casos en los que no existe incremento de valor del terreno de naturaleza urbana, la plusvalía no resulta exigible por lo que puedes reclamar la totalidad del impuesto pagado. Lo mejor es que consultes tu caso para saber cuánto dinero puedes recuperar.

Se trata de un impuesto que se aplica directamente a la venta de un inmueble, independientemente de si durante la transacción se ha obtenido beneficio o no. El boom inmobiliario, hizo que muchas personas vendieran sus viviendas por debajo del precio de compra. Pese a ello, tuvieron que pagar por este impuesto municipal que, en teoría, no les correspondía.

En mayo de 2017, el Tribunal Constitucional declaró nulos los artículos que regulan este impuesto, considerando que no pueden gravarse incrementos de valor ficticios, por lo que si vendiste, heredaste o recibiste en donación una vivienda, solar urbano, garaje, etcétera con pérdidas, puedes pedir la devolución de lo pagado.

Cuando hablamos de plusvalía municipal con ganancias nos referimos a que el valor de transmisión de tu inmueble es superior al valor que tenía en el momento de su adquisición. En este caso podemos reclamar hasta un 37,5% de lo que pagaste.

Cuando hablamos de plusvalía municipal con pérdidas nos referimos a que el valor por el que has transmitido el inmueble ha sido inferior al valor que tenía en el momento de la adquisición del mismo. En este caso reclamaremos la totalidad de lo que pagaste por el impuesto.

La inclusión en los registros de morosos no puede ser utilizada por las grandes empresas para buscar obtener el cobro de las cantidades sobre los que existe controversia.

Esta práctica, muy extendida, pretende evitar los gastos que conlleva la iniciación del correspondiente procedimiento judicial, muchas veces superior al importe de las deudas que reclaman.

Es una presión ilegítima para que el consumidor pague una deuda que ha cuestionado y supone una intromisión en el derecho al honor del consumidor, que podrá reclamar una indemnización.

Tal y como ha dicho el Tribunal Supremo, uno de los ejes fundamentales de la ley de protección de datos es el llamado “principio de calidad de los datos”. Esto quiere decir que el uso de los datos personales que las empresas tienen de sus clientes tiene que ser “exactos, adecuados, pertinencias y proporcionados a los fines para los que han sido recogidos y tratados”.

Si la deuda que reclama la empresa es objeto de controversia (no estamos de acuerdo en que debamos, todo o parte, de lo que se nos reclama), el impago no es indicativo de la insolvencia del cliente y, en consecuencia, es irregular su inclusión en un fichero de morosos.

  • Reclamaciones presentadas a la empresa
  • Facturas rectificativas
  • Comunicaciones con la empresa (mails, burofaxes, etc.)

Basta con que hayan mostrado razonablemente su disconformidad con la conducta de la empresa y que el crédito que el acreedor pretende tener carezca de base suficiente.

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